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Jun 2019
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AHORA TODOS HABLAN

DE LA CIENCIA DE DATOS

Big data, la tecnología del momento de la que se viene hablando hace una década. Su evolución hoy se concentra en la ciencia de los datos. ¿En qué consiste exactamente esta ciencia vinculada a redes?
 
Big data o explosión de datos. Información que se crea de manera constante en forma de texto, imágenes, videos, memes, audios. Información que se obtiene en tiempo real y que, así, recopilada, reunida, no parece servir de mucho. Tiene sentido cuando se la analiza, se la evalúa y dispara miradas y respuestas. El crecimiento de los datos por sí solo no sirve, a menos que se los pueda estudiar. De eso trata la ciencia de datos. Uno de los trabajos del futuro que ya tiene espacio en el presente.
Basta ingresar a la página institucional de cualquier universidad, nacional o extranjera, para advertir que existe alguna oferta académica vinculada con esta nueva actividad. De hecho, hasta hace un tiempo atrás, el Gobierno argentino otorgaba becas en conjunto con la Fundación Sadosky a aquellos interesados en especializarse en el tema.

Vuelven a abrirse dos vertientes adicionales: en primer lugar, el referido a los estadísticos, y en segundo lugar, al computacional.

¿Es posible encontrar una definición de la ciencia de datos? Pareciera que existieran diversas interpretaciones sobre su abordaje. Aunque hace una década que escuchamos hablar de big data, aún no hay una definición única para tratarla. Sí hay varias interpretaciones, aludidas desde distintos puntos de vista. Todas son válidas.
Por un lado, se la plantea como el cuarto paradigma de la ciencia, luego de la ciencia experimental, la ciencia teórica y la ciencia computacional.
Por otro lado, el foco se pone principalmente en los datos. Y aquí vuelven a abrirse dos vertientes adicionales: en primer lugar, el referido a los estadísticos, y en segundo lugar, al computacional. La diferencia entre uno y otro radica en que el primero pone atención en los datos duros, mientras el segundo lo hace en base a los cálculos que se pueden realizar a partir de datos.
 
Un buen cóctel
Todo relacionado con todo, como se advierte. Entonces, en este esquema, ¿de qué se habla cuando se habla de ciencia de datos?
Justamente, la ciencia de datos refiere al campo interdisciplinario en el que se dan cita tanto la estadística como los cálculos, sin dejar de lado la clasificación, los modelos de probabilidad, la minería de datos, las bases de datos, el machine learning y todo, en definitiva, lo que tenga que ver con la necesidad de determinar qué es lo que muestra esa información en diversos formatos que se produce a cada segundo. Esto puede suceder por el fluir cotidiano, frente a una circunstancia puntual, a un acontecimiento.

El universo de aplicación, podría asegurarse, es infinito. De ahí su importancia.

En otras palabras, la ciencia de datos incluye a todas estas definiciones y las pone en relación con el objetivo de elaborar diversos escenarios que permitan comprender una situación, tomar decisiones rápidamente, hacer previsiones a futuro.
Esto aplica para el mundo de los negocios y para el de las decisiones políticas. Para promover un mejor funcionamiento de las ciudades desde los gobiernos y para incorporar nuevas discusiones en los ámbitos académicos. El universo de aplicación, podría asegurarse, es infinito. De ahí su importancia.
 
Abordaje multidisciplinario
Tal vez lo más interesante que abre la ciencia de datos es su faceta múltiple. Porque no se trata de contar sólo con profesionales de perfil técnico que diseñen sistemas para recopilar datos, organizarlos y recurrir a ellos cuando se los necesita. Sino también con expertos en estadísticas que amplíen sus usos, economistas y sociólogos que permitan ponerlos en contexto, psicólogos y filósofos que trabajen en la cuestión de valores y de ética que todo este maremagnum de datos habilita.
Allí la importancia que su discusión se profundice en los ámbitos académicos y, desde ahí, se irradien las recomendaciones y las advertencias al resto de los agentes sociales en su más amplia diversidad, sin que eso sea exclusivo.
Porque de lo que surge de la ciencia de datos se habilitan las otras tecnologías sobre las que también se escucha cotidianamente: inteligencia artificial, blockchain, machine learning, y demás.
Ponerle una cifra a la explosión de datos en sus diversos formatos prácticamente no tiene sentido. Es tan exponencial su crecimiento que el secreto pasa por dominar ese estallido constante y poder sacar provecho de ello en pos del bien común. De ahí la importancia que cada vez más expertos sociales se incorporen a su estudio.
Es la razón por la que la ciencia de datos en su máxima expresión lleva a las universidades a incorporarla en sus carreras, en sus planes de estudios, y a promover su difusión. En la Argentina son muchas las casas de estudio que abordan el tema. El objetivo es liderar este nuevo fenómeno en la región. Tal como en otro momento lo fue el surgimiento de Internet y el desarrollo de software y servicios informáticos. Las condiciones están dadas. El desafío es múltiple.
 
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